Since human forever
we’ve drilled holes in our skulls
to let demons out
and with that in mind
I remind myself
I am human
En ocaciones solo quisiera interiorisarme y olvidar todo lo que rodea
(Source: averytaintedwonderland, via nothingswhaty0umakeit)
Subí al autobus, sin esperar nada más que llegar pronto al trabajo. Aún tenía el libro en la mano, mi maleta pesada y como es de esperarse iba parada y fastidiada con la mezcla de tantas lociones, jabones y sudores de los pasajeros.
Había estado leyendo a Moccia, todavía llevaba en mi boca un saborcito romanticon e inspirador. Cada vez que entro en sus libros me envuelvo de una manera loca en realidades muertas. Sin embargo ese inicio de día lo estaba arruinando todo.
De repente lo vi. Sentado a menos de un metro de distancia, estaba él. Llevaba ya casi un año sin saber nada de su vida. Me quedé atónita y mis manos empezaron a sudar, por un momento el alrededor quedó mudo, las personas y mi fastidio desaparecieron, solo estaba la silla, mi libro, la maleta, él y yo.
Giró la cabeza, me miró con esos grandes ojos cafés. Cómo olvidarlos, nunca en mi vida he hallado ojos similares a los suyos, tan únicos y soñadores como él.
Hola, dijo y volvió como si nada a mirar por la ventana. No alcancé ni responder el saludo, qué lastima, deseaba poder decirle tantas cosas, había pasado todo los días pensándolo desde aquella noche, no me había olvidado de su cuerpo, de su aliento, de las historias, de la manera peculiar que tiene para hacerme sonreír.
Casi 10 minutos más estuve observándolo. No había olvidado ninguno de sus lunares, pero a él eso no parecía importarle. Esperé a que volteará de nuevo, que me mirara fijamente, leyera mi alma y supiera que aún lo estaba buscando. No lo hizo.
Agaché la mirada, vi el reloj, supe que ya era muy tarde.
Mierda!, mi parada ya había pasado. Y yo como siempre, iba tarde al trabajo. Definitivamente ese inicio de día lo estaba arruinando todo.
Porque quien nunca está solo ya no se conoce a sí mismo. Y quien no se conoce a sí mismo comienza a temer al vacío.
Pero el vacío no existe. Un mundo gigantesco se oculta en nuestra alma, esperando ser descubierto. Está ahí, con su fuerza intacta, pero es tan nuevo y poderoso que tenemos miedo de aceptar su existencia.
Paulo Cohelo.